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Un futuro donde haya más simbiosis entre las plataformas y los ecosistemas urbanos es posible: DiDi

Apr 15, 2026 IDOPRESS

Foto: DPL NewsMás que una superapp,Carlos Castellanos prefiere referirse a DiDi como algo más profundo: infraestructura digital de servicios urbanos,donde movilidad,comercio y finanzas se integran sobre sus tres pilares: datos,seguridad y confianza,asentó el director de Asuntos de Gobierno para la región Andina de DiDi,en entrevista con DPL News.

“La convergencia ya empezó,pero no es una historia de producto,es una historia de sistema. Hoy estamos viendo cómo se integran tres capas: movilidad,comercio e inclusión financiera. Pero lo realmente transformador no es juntarlas,es lo que se construye cuando estas capas se integran: una persona puede generar ingresos de manera independiente prestando bien sea los servicios de movilidad o delivery aprovechando las capacidades de nuestra tecnología,acceder a más demanda y empezar a construir historial y acceso a servicios. Eso reduce las fricciones reales en la economía”,explicó.

No obstante,advirtió que hay un elemento más importante y muchas veces subestimado,y es que la seguridad es la columna vertebral vertebral de esta convergencia,“porque cuando tienes identidad verificada,monitoreo en tiempo real,trazabilidad de cada interacción,grabación de audio encriptado,canales de emergencia y colaboración con autoridades,lo que estás construyendo no es sólo una aplicación o una superapp,es confianza digital a escala”. “Esto no es una app,es infraestructura social de inclusión para la ciudad”,enfatizó.

“Sin confianza,no hay una superapp que funcione,porque el concepto de superapp no es el destino,es la consecuencia de construir confianza en cada interacción en los niveles en los que estamos operando”,ahondó.

Seguridad: presupuesto y condición necesaria

“Para DiDi,la seguridad no es un costo para la operación. Es un presupuesto para que la operación exista. La seguridad para DiDi no es un diferencial,es una condición necesaria de crear confianza en nuestras interacciones con las ciudades y sus habitantes”,asentó Castellanos y dijo que ya es un aliado de seguridad para las ciudades donde opera a todo nivel,“porque entiende que sin seguridad no hay confianza. Sin confianza no hay uso y sin uso,el sistema simplemente no funciona”.

Detalla que muchas de las capacidades de seguridad ya existen: la validación de documentos y biometría en los registros,la verificación por selfie de arrendadores y arrendatarios,el monitoreo en tiempo real de desviaciones sospechosas,el botón de emergencia conectado a las líneas oficiales,compartir el trayecto con terceros de confianza y audio encriptado para disuasión y evidencia,el cual,dijo,está disponible tanto en México como en Colombia.

Sin embargo,Castellanos señaló que hay algo más importante que la tecnología y es cómo se integra con las autoridades. “Cuando esa tecnología se articula con canales en tiempo real,con protocolos claros y datos útiles como mapas de calor o patrones de riesgo,lo que se construye es algo más potente: es una red ampliada de seguridad urbana que la tecnología pone a disposición de las ciudades.

Por ello,DiDi tiene herramientas como el Portal LERT (Lew Enforcement Portal),que permite a las autoridades acceder a información de forma ágil para investigaciones. “Es decir,ayudamos a las autoridades a eficientizar la manera en la cual solicitan información a la plataforma en caso de requerirlo”,explicó.

Y recordó que en 2025 firmó un memorando de entendimiento (MoU) con la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas en Colombia,donde pone su tecnología al servicio para una causa país: ayudar a encontrar personas desaparecidas en el marco del conflicto armado.

Asimismo,rememora que tienen espacios de colaboración con autoridades de movilidad,como en Bogotá y con la misma policía,para efectos de seguridad ciudadana.

“No se trata de imponer más controles,sino de construir sistemas inteligentes de prevención y reacción y coordinación. ¿Por qué? Porque,bien diseñadas,estas medidas aumentan confianza,reducen incidentes,mejoran la capacidad de respuesta,desincentivan conductas no deseadas en nuestro ecosistema y lo fortalecen todo”,explicó.

“En ciudades complejas,como las que operamos en la región,la seguridad no compite con la eficiencia,la hace posible. Y cuando la tecnología y el Estado trabajan juntos,no sólo protegemos mejor,sino que hacemos que la ciudad funcione mejor para todos”,concluyó.

Latinoamérica: laboratorio del futuro

Durante Colombia Digital Summit 2026,Carlos Castellanos postuló que América Latina es un mercado estratégico donde se va a definir el futuro de las plataformas. Sobre estas,apunta que no son sólo tecnología,sino una “herramienta de cambio social que resuelve problemas estructurales en el sistema urbano”.

En Colombia,mencionó,durante 2024,más de 250,000 usuarios arrendadores prestaron al menos una vez un servicio de movilidad interconectados con la aplicación en las tres principales ciudades: Bogotá,Medellín y Cali; hubo más de 75,000 repartidores y 16,000 restaurantes activos,del cual 75% son pequeñas y medianas empresas (pymes) y más de 11 millones de usuarios solicitaron pedidos.

“Esto no es sólo escala,es impacto real”,aseveró Castellanos,quien dijo que,por tanto,el 0.18% que DiDi aporta al PIB de Colombia corresponde al bienestar social.

No obstante,señaló que “lo verdaderamente estratégico es ver a las plataformas como aliadas del cambio que los Estados necesitan: hablamos de cómo podemos trabajar con esos gobiernos tanto centrales como locales,ayudar a las ciudades a funcionar mejor”.

“Vemos que el futuro donde haya más simbiosis entre la plataforma y los ecosistemas urbanos es posible. En Latinoamérica,donde hay problemas de movilidad,de ingresos,de seguridad,las plataformas tienen un potencial de dar retorno en variables que trascienden lo financiero y se convierten en alianzas de retorno público. Ahí es cuando decimos que América Latina tiene ese potencial de desarrollo más grande del mundo”,resaltó.

¿Innovación vs. regulación? Desfase temporal

A propósito de la tradicional paradoja de innovación contra regulación,Castellanos aclaró que la conversación suele plantearse mal,ya que realmente no es innovación versus regulación,sino es regulación vieja versus realidad nueva,y aseguró que la responsabilidad del Estado es “adecuar la regulación a la realidad”.

“Las plataformas como DiDi permiten reducir barreras de entrada,generar ingresos sin capital inicial,conectar oferta y demanda en tiempo real y crear trazabilidad completa de esas interacciones que generan,incluso,más seguridad”,explicó.

“El problema aparece cuando tratamos de regular ese sistema con categorías del siglo XX: empleo rígido,mercados geográficos estáticos y empresas jerárquicas. Y cuando la regulación se desconecta de la realidad,la realidad no desaparece,se vuelve igual y genera esa fricción”,advirtió.

“El reto no es generar la innovación,el reto es diseñar reglas que permitan que el sistema funcione mejor para más personas”.

La oportunidad de Colombia

“Colombia está en un momento de transición histórica —detalló Castellanos—. Si bien estamos en un momento de repensar modelos,el país ya tiene los ingredientes de una economía digital: más de 49 millones de personas con Internet móvil,más de 70% de los adultos con smartphone,comercio electrónico por más de 60 billones de pesos colombianos al año,pero al mismo tiempo seguimos intentando gobernar esta economía con un modelo del siglo XX”,declaró.

“Eso es lo que genera tensiones enormes en un país en el que más del 60% de los trabajadores tienen ingresos informales o variables. La pregunta no es si lo digital va a llegar,lo digital ya llegó. La pregunta es si Colombia va a estructurar ese nuevo sistema o reaccionar cuando ya esté fragmentado”,aseveró. “Y si entendemos que Colombia no está empezando en la economía digital,ya está dentro de ella,lo que falta es reconocerlo institucionalmente”,enfatizó.

Castellanos concluye tajante: “La buena regulación no se envide por lo que prohíbe,sino por lo que permite que funcione mejor,creando bienestar”. Por ello,vislumbra un futuro donde exista una simbiosis entre los privados y el Estado,a la que califica de muy interesante,“porque sin lo privado no hay innovación,no hay laboratorios,no hay estas necesidades de avanzar en el uso de nuevas tecnologías. Pero sin lo público,no tenemos esa hoja de ruta,ese norte hacia donde queremos ir. Lo público pone esa hoja de ruta,los privados ponen la innovación”.